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5 min de lecturaPor Leidy Vélez

Maquillaje para usar gafas: cómo equilibrar ojos, cejas y evitar manchas en los lentes

Maquillaje para usar gafas: cómo equilibrar ojos, cejas y evitar manchas en los lentes

El maquillaje para usar gafas tiene sus propias reglas, y como maquilladora en Medellín lo confirmo casi todas las semanas: llega una clienta con montura y de una entiendo que hay que replantear el look completo. Los lentes cambian el tamaño aparente de tus ojos, proyectan sombras sobre la ojera, aplanan colores y encima, con la humedad de esta ciudad, cualquier producto graso termina dibujado en el vidrio. No es imposible verse impecable con gafas; solo hay que maquillar pensando en la montura como parte del rostro, no como un accesorio que la tapa.

Lo primero es equilibrar la sombra de ojos con la montura. Una gafa ya aporta estructura y color a la mitad superior de la cara, así que si encima cargas los párpados con humo oscuro, la mirada se ve pesada y pequeña detrás del vidrio. Yo prefiero tonos medios bien difuminados, con la intensidad concentrada en la línea de las pestañas y no en toda la cuenca. Si la montura es gruesa o de color fuerte, bajo aún más la sombra; si es fina o al aire, me doy más libertad. La regla es simple: que la montura y el ojo no compitan.

Con lentes para miopía (los de personas de vista corta) los ojos se ven más pequeños detrás del vidrio, porque esa graduación reduce lo que hay atrás. Aquí mi trabajo es abrir y aclarar la mirada. Uso un tono claro satinado en el lagrimal y el centro del párpado, delineo en la línea de agua superior en marrón en vez de negro, y curvo bien las pestañas con una buena máscara. Nada de delineado grueso en la línea de agua inferior, porque cierra un ojo que ya se ve reducido. La idea es devolverle a la mirada el tamaño que el lente le quita.

Con lentes para hipermetropía o presbicia pasa lo contrario: aumentan el ojo, así que todo lo que pintas se ve magnificado, incluidos los errores. Cualquier resto de sombra caída, una máscara con grumos o un delineado tembloroso se nota el doble detrás del vidrio. Con estas graduaciones bajo la intensidad, cuido muchísimo la ojera y el difuminado, y elijo máscaras que separen sin apelmazar. Prefiero un delineado finito y prolijo a uno grueso, y sello la sombra para que no caiga puntitos bajo el ojo, algo que con lente de aumento se ve enorme.

El drama eterno de quien usa gafas en Medellín es la mancha en el lente: esa nube grasosa que aparece donde la montura toca la piel. La causa casi siempre es producto sin sellar en el puente de la nariz y en los pómulos altos. Mi rutina: primer matificante solo en la zona T, base en capa fina, corrector bien difuminado y polvo suelto obligatorio en el puente nasal y bajo los ojos. Con el calor húmedo de aquí no me arriesgo: si el evento es largo, uso fórmulas resistentes al agua en los puntos de contacto y termino con spray fijador.

Las cejas merecen atención aparte cuando hay montura, porque quedan enmarcadas por ella y cualquier asimetría salta a la vista. Trato de que la ceja acompañe la línea superior de la gafa sin chocar con ella; si la montura es alta, las peino más planas, y si es baja, les doy un poco más de arco para que respiren. Las relleno con trazos finos tipo pelo y las fijo con gel transparente, porque una ceja despeinada bajo el lente se ve descuidada. En consulta siempre reviso las cejas con la clienta ya puesta las gafas, nunca sin ellas.

La iluminación y el corrector son mis mejores aliados contra las sombras que proyecta la montura. Toda gafa, por liviana que sea, deja una sombra sobre la ojera y a veces marca las patillas en la sien. Trabajo el corrector un tono más claro bajo el ojo, difuminado hacia afuera, y pongo un toque de iluminador en el lagrimal y en el arco de la ceja para levantar la zona que el vidrio oscurece. Poco iluminador en el pómulo alto donde apoya la montura, eso sí, para no invitar a que el lente se manche.

Después de años maquillando clientas con gafas para bodas, grados y eventos de empresa en El Poblado, mi conclusión es que la clave está en maquillar con las gafas puestas y quitadas, comparando las dos versiones. Un labio con color, cejas prolijas y una mirada abierta pero limpia hacen que la montura se vea como una decisión de estilo y no como algo que esconder. Si vas a un evento importante y quieres un look pensado para tu montura y para el clima de Medellín, con gusto lo diseñamos juntas para que te sientas segura toda la noche.